Hacia la ficción moderna: Scheherazade y las mil y una noches.

Sophie Anderson (S.XIX)
"Las mil y una noches" es una obra inmensa y compleja. De origen, datación y contenido dudosos, ha pasado sin embargo a una fama duradera y consistente. Posee, al menos en la teoría, cuentos del calado de Aladdin, Ali Baba o los viajes de Simbad.

Sin embargo, no es de su primera traducción francesa o de sus famosos relatos contenidos como en una serie de muñecas rusas de lo que quiero hablar en esta entrada.

Una heroína y la sororidad van a ser el tema principal. En su formato más conocido, "las mil y una noches" es, por encima de todo, la historia de Scheherazade y su querida hermana Dunyazad (aunque también hay mil versiones sobre la escritura de sus nombres).

Cuenta la leyenda que la primera esposa del rey Shahriar le fue infiel, haciendo orgías con sus esclavos. Cuando el monarca lo descubrió, mandó asesinar a todos los implicados. A continuación hizo un aún más sangriento voto: todos los días se casaría con una joven virgen, la violaría por la noche y a la mañana siguiente sería decapitada. La situación se mantuvo tres años hasta que Scheherezade, hija de un visir del rey, decidió ponerse manos a la obra para salvar a las pobres mujeres masacradas por el rey.

En contra de los deseos de su padre se ofreció como esposa virgen a Shahriar. Sin embargo, cuando llegó la noche, pidió poder despedirse de su hermana. Esta, ya instruida en el plan, pidió como despedida un cuento que aliviase las horas restantes de la noche. A partir de aquí se sucederían las famosas mil y una noches, en las que, de manera magistral, Scheherezade hilaría cuento tras cuento para picar la curiosidad del rey y seguir viva. Para cuando ya no le quedaron más historias otros tres años más tarde, el rey se había enamorado de ella. No fue asesinada y se convirtió en reina. 

Tradicionalmente, los roles de las mujeres en la ficción han sido de manipuladoras que utilizan la seducción como arma, o de vírgenes castas, normalmente un poco tontas y en exceso inocentes. También está el papel de la bruja y de la partera, íntimamente relacionados. 

La historia comienza con tres mujeres fatales en la mente de dos hombres y a Scheherazade y su hermana intentan situarlas como un ejemplo de todo lo opuesto. Como una de esas mujeres castas, puras e inocentonas. Sin embargo, el personaje está un poco a caballo de todo esto. 


Por un lado la mayor parte de las historias están imbuidas de sensualidad, igual que en parte ella misma. Es, sin duda, parte de las herramientas en la manipulación hacia Shahriar. A la vez, Scheherezade es una mujer que, cuando empieza los relatos, ya no es virgen. Pero los relatos los conocía previamente. Ha sido violada pero es a la vez, en contexto, una mujer empoderada. 

Además es culta. Toda la trama es posible porque es una estudiosa y esto no es un pecado. Sus conocimientos (y no su belleza) le salvan la vida a ella y a incontables mujeres y la convierten en reina. No es censurada por ello, al contrario.

Su hermana Dunyazad, más pequeña, aguanta viendo las violaciones y se arriesga formando parte del plan de su hermana. Ambas son inseparables e, incluso al final del libro, se niegan a vivir en países diferentes. 

Es cierto que forman parte de un ideal prácticamente imposible de alcanzar. En una sociedad en la que el acceso a la educación era para los hombres muy complicado y para las mujeres casi imposible, donde se las educa para ser hermosas y estar en silencio, sin embargo es deseable que sean muy cultas y sabias. Que no sean superficiales y que no tengan deseos sexuales pero cumplan con sus deberes maritales. Existen como contrapunto a las orgiosas féminas malvadas que han traicionado al rey, a su hermano e incluso a un ifrit que viola a una mujer antes de su boda.

No obstante Scheherazade y su hermana Dunyazad son, aún así, un ejemplo maravilloso de chicas que lucharon por su propio destino y que además salvaron a cientos con sus actos. Cosa nada desdeñable. Lo hacen, además, a través de una serie de historias morales con un final que deja claro la importancia de escuchar lo que las mujeres tenemos que decir.
Las mil y una noches es, sin lugar a dudas, una de las fuentes que más ha inspirado la ficción occidental en cualquiera de sus vertientes. Desde Larry Niven a Sapkowski, pasando por el mundo de los videojuegos como la saga Final Fantasy, los Ifrits han poblado la fantasía. El mundo de la animación ha explorado sus relatos con la muy destacable Aladdin (de manos de Disney) y Green Lantern tiene el tomo de las mil y una noches esmeraldas. 

En la historia "The Thousand and Second Tale of Scheherezade" Edgar Allan Poe cuenta, en teoría en clave de humor, un supuesto octavo viaje de Simbad. Al final de la historia ,el rey, molesto por lo poco creíble del relato (que está basada en sucesos coetáneos al estadounidense) decide matar a Scheherazade directamente. Esta desempoderante historia fue, curiosamente, publicada en una revista para mujeres muy famosa, llamada "Godey's Lady's Book".

Históricamente, ha sido más extraña la reivindicación del papel de nuestra maravillosa heroína. De su espléndido valor y de cómo no redimió al rey, si no que salvó a cientos y cientos de mujeres y con ello a su reino entero. 

Y, así, lo dejo todo preparado para hablaros de un tebeo maravilloso en la próxima entrada: las cien noches de Hero. 

Comentarios

  1. ¡Hola! Nunca os he comentado por aquí (creo), soy Isolophilia (@SilentWriter19) en Twitter. :)
    Me encanta vuestro blog y este tipo de entradas en particular me las leeré un día en plan maratón porque son muy interesantes.
    Scheherezade es un personaje que me fascina desde siempre. Supongo que, como escritora, es fácil sentirse un poquito identificada con ella. Me he empezado Las Mil y Una Noches como unas seiscientas veces y nunca lo he terminado; me vengo quedando por la mitad, pese a lo entretenido que es. Me ha gustado mucho este análisis; nunca había pensado en la obra desde la perspectiva del feminismo (más que nada, porque las veces que la empecé era mucho más joven y no me planteaba ciertas cosas) y me parece que es genial sacar a la palestra un ejemplo tan clásico de mujer empoderada que usa sus capacidades para solventar una situación y ayudar a otras mujeres.
    Me han dado ganas de volver a leerlo YA.

    ¡Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Hola!

      Muchas gracias, me pongo colorada. Sé que no se me da genial escribir entradas precisamente, pero lo disfruto un montón. Y encima que me lea gente ya puf.

      Entiendo que no hayas terminado el volumen, es que es muy grande y un poco desigual. Además el final de la historia en cuanto a Scheherazade bueno. Se supone que termina bien pero claro, en la visión de la época. A mí que se case con Sahrir pues tal.

      De nuevo muchísimas gracias por el comentario. Ya lo hablamos un poco por Twitter, pero es que de verdad me ha hecho mucha ilusión.

      Eliminar
  2. Tengo que decir que me gusta mucho la idea de que sea la cultura y su conocimiento, el hecho de que sea una mujer instruida el que la salve. Sobre todo de cara al acceso de la mujer a la cultura siempre ha sido restringido y limitado. Y justo estaba pensando, cuando he leído que has mencionado, esa moraleja en cierto modo que deja que las mujeres tenemos mucho que decir si nos dejan hacerlo.
    Fíjate que es una de esas lecturas que pienso, "es un clásico, debería leerlo porque de por si me genera mucha curiosidad" pero que al fin y al cabo termino aplazando indefinidamente. Pero creo que el hacer una lectura actual, con un poquito más de conocimiento en feminismo y literatura en general, me vendría genial. Y eso creo que es genial, que me has dejado con ganas de leerlo :D
    Muacks!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario